RESPUESTA
A DANIEL ARASA VILLAR
Opinar
sobre lo que se desconoce es un vicio nacional muy arraigado. Y este caballero,
tan vinculado a temas de comunicación (por favor, léase manipulación) de la
Iglesia, cae de forma ridícula en esa tendencia. Si en realidad fuese “profesor
de comunicación” debería saber, o al menos asesorarse, que para opinar sobre
algo de lo que sólo tienen tópicos e ideas superficiales es preciso hacerlo con
datos reales y contrastados. Su pretendido artículo “Niños robados, un terreno
resbaladizo” publicado en Forum Libertas carece de un mínimo rigor, y me quedo
corto. Desde luego el medio utilizado para exponer su inane opinión le califica
sin mayor problema de ubicación.
Repite
este caballero todos los tópicos manidos que la derecha más reaccionaria y sus
adeptos están propalando con absoluta impunidad, amparados en una red extensa,
y muy bien dotada económicamente en tiempos angustiosos, de medios de
intoxicación que, para desgracia de España, son casi totalitarios en el
panorama actual de medios en nuestro país. Repiten hasta la saciedad los
mensajes que luego tiene uno que soportar con indignación en boca de cualquier
individuo en bares y taxis. Son el caldo de cultivo preparado con todo cuidado
para amoldar los votos que traen lo que todo el mundo puede hoy comprobar.
En
esta ocasión ha pinchado en hueso, al menos por lo que a este servidor
concierne. No voy a abrumarle con las acreditaciones académicas desde las que
me permito exponer algunas consideraciones, pero al final si me permitiré
hacerle algunas recomendaciones que cualquier “comunicador” (y máxime si se
pretende profesor, que en su caso parece más bien derivado de profesar
determinadas creencias carentes de rigor científico) debería tener como
premisas inviolables para no hacer el ridículo.
Primero,
como mínimo desde hace cuatro largos años existe –y pondré en su momento en el
ámbito jurídico en el que se sustancian delitos de lesa humanidad, no sé si
sabe de lo que estoy hablando– una copiosa y bien sustentada base documental y
testimonios que hablan de un problema de Estado, no sólo de las familias
afectadas.
Segundo,
desde el primer momento los más ponderados y avisados hemos reconocido
explícitamente que muchos de los adoptantes lo fueron de buena fe y por ahí
también ha hecho un juicio de valor apresurado.
Tercero,
lo que no se puede sostener con un mínimo de rigor de primaria es que los
intermediarios (piadosa calificación para personas que son, con toda
rotundidad, presuntos delincuentes) no incurrieron de forma deliberada en
engaños dolosos al afirmar muertes que ya se han demostrado burdas
supercherías; no cometieron raptos demostrables en su momento de forma
documental irreprochable; no constituyeron redes criminales para sustraer,
trasladar ilegalmente neonatos a través de toda la geografía española, alterar
criminalmente la identidad de seres indefensos; despreciar el dolor de las
madres ultrajadas en sus afectos más íntimos; y lo que resulta más escandalosos
sostener que “muchas madres dieron a sus hijos de forma consciente”. Puede
existir algún caso (yo no me he encontrado ninguno, posiblemente este experto
sí tenga documentación probatoria de su afirmación), pero de forma inductiva es
científicamente inaceptable elevar a la categoría de generalidad lo que pueden
ser casos concretos demostrables y que se tendrán que acreditar de forma
indudable ante el ministerio público en su momento.
Cuarto,
la implicación formal de la Iglesia Católica quedará demostrada en su momento.
Por ahora me voy a permitir sólo una mínima puntualización que sin duda ese
comunicador de parte tendrá que admitir. La Iglesia es una estructura
fuertemente jerarquizada. Como nadie puede tampoco ignorar las actuaciones
reiteradas, extra lege, y con una evidencia que sólo se puede entender desde
una situación de impunidad asumida, no podían quedar sustraídas al conocimiento
de los responsables jerárquicos naturales en especial, como sin duda conoce
todo el mundo, invisibles al ordinario del lugar, esto es los respectivos
obispos de cada diócesis en las que se realizaron actos de este tipo. Eso, con
la Ley en la mano (incluyendo el Código de Derecho Canónigo), implica una
responsabilidad institucional.
Quinto,
y una última aseveración no menor. No es posible sostener que, sólo un sentido
viciado del principio moral católico de caridad, animaba a esos “benéficos
intermediarios”. Permítame recordarle un principio que suele olvidar
reiteradamente la jerarquía católica española: la ética cívica y el
sometimiento a los principios generales de la Ley son de obligada observancia
por parte de todos los ciudadanos, religiosos y laicos. En el plano privado
será muy respetable el seguimiento de la moral particular, e incluso si no
vulnera ese marco jurídico general de convivencia cívica, aplicar esas normas
de moral privada a las relaciones inter personales como ciudadanos, pero eso
nunca podrá justificar el jugar a ser semidioses para reasignar a neonatos
fuera de su ámbito genealógico. Eso debería ser sagrado incluso para los que
tienen tan bajo concepto de la Justicia y los Convenios Internacionales de
Derechos Humanos.
Por
supuesto no agoto con esta sucinta exposición mi radical rechazo de tan sesgado
artículo de opinión. Las recomendaciones que apuntaba al principio se puede
sintetizar en algo muy simple: previo a lanzarse a opinar de lo que tan
cristalinamente desconoce, haría lo correcto informándose de forma fehaciente.
Francisco
González de Tena
Doctor
en Filología y doctor en Sociología.
¿Así que al final todo queda en una guerra derecha-izquierda???? Ya veo, ahora me explico muchas cosas que no entendía..... pues es terrible, la verdad, porque aquí hay mucha gente sufriendo mucho y politizar todo esto de esta manera es incalificable......... Que pena de sociedad y de humanos........... se me cae el alma........
ResponderEliminarNo solo poder buscar a la madre. Creo que tambien es un "derecho" conocer al "padre". Muchas de aquellas jovenes embarazadas que no estaban casadas y dejaron sus niños en la Inclusa, no podían mantenerlos y los dejaron hasta poder hacerse cargo del niño. Fueron repudiadas por su familia, y muchos padres, que quisieron saber su hijo, se quedaron sin respuesta...
ResponderEliminarEso es verdad anónimo, también se quedaron sin respuesta muchos a los que les fueron sustraídos su hijos que por pobreza, falta de recursos de todo tipo, los confiaron a las casas cunas o maternidades hasta que mejorara la situación, para que tuvieran un plato de comida cada día y colegio, eran queridos y visitados, sin embargo desaparecían por arte de magia, unos supuestamente muertos y otros sin vergüenza de ninguna clase fueron dados en adopción y sin consultarle a la familia.
ResponderEliminarNi caso al tal Daniel ARASA, me se de buena tinta lo demagogos que pueden llegar a ser esta familia.
ResponderEliminarSu padre fue o es miembro de una agencia de noticias y tanto sus hijos Daniel y Pau crecieron y se alimentaron al albur de la enseñanza católica del Opus Dei.
Que conste que yo también, pero separando el grano de la paja, como describe el nefasto Daniel ARASA en el comentario anterior.
Daniel no por ir a misa y ser agregado vaticano te puedes permitir el hecho de vilipendiar a personas que buscan a sus familiares "LEGITIMOS".
Te escudas en "que madre no irá corriendo a buscar a su hijo, etc" HIPOCRITA eres, ya sabes que era una época de total silencio y acatamiento de órdenes.
Eres sinceramente deleznable, espero verte pronto por Xaloc y decirtelo a la cara